Encuéntrame

martes, 6 de mayo de 2014

¡Soy Técnico Superior en Integración Social, trabajo como educadora, cobro como monitora!



Aunque oficialmente con título no soy educadora social (empecé hace un par de años) sí que llevo ejerciendo la profesión en una Fundación para personas con trastorno mental grave desde hace 8 años, empecé con tan solo 20 años y me siento muy orgullosa de haber elegido la profesión de educadora (monitora residencial como se me denomina en mi puesto de trabajo). Pero bien es cierto, que aunque es una labor muy gratificante y una formación sobretodo personal muy enriquecedora, he podido sentir tras tantos años un sentimiento también de decepción porque es que NO NOS CUIDAN nada, estamos totalmente desprotegidos y tenemos que tragar mucha pero que mucha "mierda". He sufrido alguna agresión, sufro a diario amenazas e insultos... pero nos hacen creer los "altos cargos" que es parte de nuestro trabajo y no es así, porque una vez más esas personas, que se "preocupan" por las personas en situación de desigualdad social, sentadas desde una mesa de despacho se llevan los méritos que nosotros los implicados día a día en la educación llevamos a cabo con muchísimo sufrimiento. La carga emocional de un verdadero educador social no está pagada con ningún dinero del mundo porque no hay que olvidar que trabajamos con personas, pero los educadores también somos personas, grandes personas si se tiene vocación, y merecemos un respeto inimaginable además de que se nos de las gracias a diario por aguantar tantas lágrimas y aun así no perder la ilusión de volver un día más a nuestro puesto de trabajo. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario