Creemos que nuestra vida debería ser muy simple y rezamos porque lo que observamos en los demás no nos ocurra nunca a nosotros, pero ¿por qué no realmente dedicamos ese poco de tiempo de conciencia, que alguna vez se nos pasa por la cabeza, en ayudar a los que realmente esas súplicas no le han sido concedidas?
La vida no es mundo de color de rosa, y aunque cueste desteñir el negro que la envuelve, ¡no es difícil! solo necesita de conciencia, de personas con el corazón puro a las que no domine el egoísmo.
Sé una de ellas... no sabes si mañana ¡¡¡tú serás la que grite en vano pidiendo ayuda!!!

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